En este proyecto el adn lingüístico afirma lo político y lo social como hecho biográfico. Una madre y su hija vuelven a su exilio a través de la voz de una niña. La búsqueda de un cuerpo común sella un pacto entre generaciones. La maternidad les revela aquello que ya se sabe pero que no imaginaban posible: el lenguaje del cuerpo, los gestos, se vuelven un espejo oracular, donde nombrar es ser.
